
Cuando era niña, tenía a mis dos abuelas vivas.
Ahora sólo me queda Isabel, la madre de mi padre.
Pero en realidad deseo recordar a mi otra abuela, la Blanquita, quien era muy tierna y estricta.
Siempre iba a su casa a tres cosas: A ayudar en los quehaceres del hogar, a leerle o a comer cosas ricas que preparaba.
Siempre iba en la mañana...